La Prueba de Hidrógeno y Metano es un examen diagnóstico no invasivo que permite identificar alteraciones en la digestión, la absorción de ciertos carbohidratos y el funcionamiento del intestino.
A través del análisis del aire espirado, este estudio ayuda a detectar condiciones como el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO), intolerancias a azúcares y trastornos del tránsito intestinal, aportando información clave para un diagnóstico preciso.
Al medir tanto hidrógeno como metano, la prueba ofrece una evaluación más completa, especialmente en pacientes con síntomas persistentes como distensión abdominal, gases, dolor, diarrea o estreñimiento crónico.
La prueba de hidrógeno espirado con metano es un examen diagnóstico no invasivo que permite evaluar alteraciones en la digestión y absorción de ciertos carbohidratos, así como detectar el sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado (SIBO).
Este examen mide la cantidad de hidrógeno y metano presentes en el aire espirado después de la ingesta de una sustancia específica (como lactulosa).
Además del hidrógeno, esta prueba mide metano en el aire espirado.
El metano es un gas producido por ciertos microorganismos del intestino llamados metanógenos (principalmente arqueas, no bacterias).
Durante muchos años solo se medía hidrógeno, pero hoy se sabe que:
Por eso, medir ambos gases (hidrógeno y metano) mejora la precisión diagnóstica.
Cuando los niveles de metano superan los valores de referencia establecidos:
El proceso consiste en soplar en un dispositivo que mide y analiza la cantidad de hidrógeno y metano que contiene el aliento del paciente.
La primera medición se realiza en ayuno y posteriormente se le facilita una pequeña cantidad del tipo de azúcar a estudiar (lactosa, sacarosa, sorbitol, fructosa, etc.) disuelto en agua.
A partir de este momento se irán tomando muestras de aire regularmente cada 20 minutos durante un periodo de unas tres horas aproximadamente.
Durante la prueba es importante que el paciente adopte siempre la misma posición corporal en todas y cada una de las mediciones del test de carga en ayunas, ya que de lo contrario los resultados del test no son correctos.
El usuario debe permanecer tranquilo en la sala de espera entre las mediciones, ya que cualquier actividad física puede alterar los resultados.
Durante la prueba pueden aparecer síntomas como:
3 a 4 horas.
No requiere sala de recuperación. Sin embargo, durante las mediciones debe permanecer en la sala de espera sin realizar ejercicio físico, sentado y tranquilo.
Una vez terminado el procedimiento puede reiniciar su alimentación y continuar con sus actividades de manera normal.
Las complicaciones durante las pruebas son muy raras y eventuales. Las más comunes son ataques de migraña, cefaleas o espasmos abdominales.
Raramente se observan ataques de pánico, mareos, reacciones pseudoalérgicas o arritmias taquicárdicas.